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A orillas del Pantano de San Juan, en la zona oeste de la Comunidad de Madrid, encontramos esta escuela de corte deportivo con más de 240 vías de escalada. Su reciente historia comienza a finales del siglo pasado, cuando solo un par de vías a base de espits y alguna burilada recorrían sus muros. Alguien bajó un día al pantano a darse un baño y ahí empezó el lío…

 
 
 

A finales de los 90 un grupo de escaladores con Braulio Expósito a la cabeza crean el Club de Montaña las Cabreras y empiezan a equipar vías en la zona. Gracias a la colaboración del Ayuntamiento de San Martín de Valdeiglesias, y con la previa presentación de un proyecto, la escuela va creciendo año tras año. Hoy en día La Ermita cuenta con un buen puñado de vías donde machacar nuestros brazos en cualquier época del año.

Hasta hace un par de meses nos habíamos olvidado de esta escuela, no veníamos por aquí desde… ¿2005?. Hoy es la tercera vez que acompañamos a unos colegas a los que les gusta bastante la zona.

Empezamos por uno de los sectores dónde empieza a dar el sol, El Mirador Romántico.
Juan se mete en La Pedrá (6a) a la derecha del sector. Nosotros optamos por una vía larga a la izquierda que recorre una placa vertical con agarres, Me gusta hacerlo lentamente (V).

La escalada en general es de buen canto, nada que ver con otras zonas de granito de la zona como La Pedriza (más de adherencia), aunque hay vías de todo tipo: desplomes, placas, fisuras… y variadas graduaciones: desde IVº hasta 7c+ y también algún octavo.
Charly se anima con el quinto y Carlos con el seisá

Juan en la placa del quintillo con cacho. También probamos después una variante, algo más fina, que recorre la placa más por la derecha. Ojo que éstas vías tienen más de 30 metros.

Como éstos han venido con ganas, les propongo probar una vía que atraviesa tres techos, Escalada al cielo (6c). Aunque… o no es 6c, o yo la hice mal, porque me pareció más fácil.

Eso si, pisé por la izquierda donde hay buenos reposos (y alomejor no se puede) aunque sin salirme de la linea de la fisura. Excepto la salida por el último techo el resto no es muy dificil. Incluso el tercer techo tiene un cachazo de flipar, y es cuestión de un apretón para superarlo.

Luego queda navegar por la placa hasta empalmar con el quinto de antes en los últimos metros.

Uno tras otro van probando la vía en top-rope. Yo me quedo colgado por allí cerca para tirarles unas fotos en los techos.

Jara y Juan logran superar el último techo… el resto, a seguir entrenando chavales. :)

Como anecdota (y a modo informativo) contaré algo que nos pasó… para que sopeséis si hay que llevar el casco puesto siempre… o no.

Cuando Juan superó el tercer techo continuó por una fisura ancha que se vé, con la mala suerte de que tocó con el pié una piedra que había dentro y esta cayó por la fisura sin hacer ruido. De repente apareció por el techo, dió en la placa de abajo y salió disparada hacia el pié de vía donde estaban éstos, todo en un segundo.

No dió tiempo a nada, grité -¡piedra!- pero casi a la vez la piedra golpeaba el suelo al lado suyo. Ví a Carlos agacharse instintivamente, pero tarde, si hubiera ido medio metro más a la derecha le habría hecho pupa fijo. Una piedra del tamaño de un paquete de tabaco… a esa velocidad, mejor no pensarlo. Recordad, poneros el casco hasta en el pié de vía, mira que yo soy de llevar el casco siempre, pero después de ésta, lo he visto claro.

Toca hacer una paradita para comer algo (eso si, lejos de el pié de vía).
Pero en cuanto terminamos éstos fanáticos quieren trepar más…

Justo detrás nuestro hay un par de vías cortitas y fáciles del Sector Romería y allí turnándonos apuramos la jornada, hasta que se mete el sol.

Ha estado bien volver por aquÍ después de tanto tiempo, además hay muchas más vías que cuando solíamos venir años atras…

Habrá que regresar y como estos son asiduos… nos apuntaremos.

Aupa!

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